Mi nombre es Gonzalo S. Rey. Soy escritor. Me encanta ver cómo las personas superen sus límites <3

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Después de cuatro años trabajando en la novela La Llamada, por fin tenía la novela maquetada y lista para mandarla a la imprenta de libros. Antes me había recorrido a pie 400 km para documentarme y vivir la historia del protagonista principal. Ahora debía resolver dos cuestiones claves: la impresión y la distribución.

Empecé a buscar empresas de impresión por Madrid y Toledo. La cosa no fue sencilla. Usaban un lenguaje que no entendía: que si encuadernación fresada, que si tinta 4×1, que si papel ahuesado… Tenía un montón de dudas. Empecé a buscar información y encontré la página de Printcolor. Tenían una calculadora de libros para poder ver el coste de la edición y pude aprender lo básico. Introduje las diferentes variables del libro sin necesidad de molestar a ningún comercial de otras imprentas. Eso fue clave para decantarme por Printcolor. Además me ayudó a encontrar un punto de equilibrio entre la inversión y el número de ejemplares de la primera edición. Imprimí 300 ejemplares.

Estaba muy nervioso porque entraba en un mundo desconocido. Envié los archivos de la portada y el interior y me encantó que me mandaran la muestra gratuita. Esto me quitó presión por si me había equivocado con los archivos. La muestra estaba genial pero las ilustraciones no habían salido bien. Hablé con la chica que maquetó el libro para que cambiara el tamaño de las ilustraciones. Envié de nuevo el archivo y a los quince días me mandaron los 300 libros. Quedé con el mensajero a las 7.30 am de un sábado. A esa hora el casco de Toledo estaba vacío. Fue una sensación increíble recibir los ejemplares en la ciudad donde habían vivido tantos escritores famosos. ¡La novela estaba en el mundo! Había realizado algo de lo que me sentía verdaderamente orgulloso.

Después quise comprobar si lo que había escrito era bueno. Regalé el libro a varios amigos para que me dieran su opinión. En general me dijeron que les gustaba mucho, pero claro, eran opiniones de amigos. La mejor prueba fue cuando empecé a recibir comentarios de personas que no me conocían y que me habían comprado el libro. Eran opiniones muy buenas de compradores reales. Esto me dio mucho ánimo.

En cuanto a la distribución enseguida me di cuenta que no iba a ser tan fácil como había imaginado. El primer chasco fue cuando fui a una librería y me dijeron que dejara el libro en depósito. Otras librerías me dijeron lo mismo. En un par de sitios accedí a dejarlos en depósito y la experiencia no fue buena. Tomé la decisión de no dejar ningún libro más así. La razón es que, al igual que yo he asumido un riesgo con la edición, creo que el librero debe asumir el riesgo intrínseco de su negocio. A la larga, dejar el libro en depósito tiene más inconvenientes que ventajas.

A partir de entonces he llegado a buenos acuerdos con librerías que se han gastado unos pocos euros en comprar unos ejemplares. La librería gana y yo gano. Cuando alguien me pide un libro por la zona yo se lo mando a esa librería. Hay una librería en concreto que ha debido ganar unos dos mil euros solo con mi novela. Hicimos un trato justo y beneficioso para todos.

También fui a una distribuidora relativamente importante. Sus condiciones fueron: “Si cogemos tu libro necesitamos 300 ejemplares para nosotros en depósito, nos quedamos con el 60% de la venta y te pagamos a tres meses”. Su oferta era: asume todo el riesgo y apenas vas a tener un 10% de beneficio (teniendo en cuenta que los gastos de imprenta van por mi cuenta). Para mi ese trato no era justo. Esa distribuidora hubiera hecho mejor en decirme que no le interesaba mi obra a ofrecer algo así, porque me sentí fatal.

Así que decidí distribuirlo por mi cuenta. Para ello hice la página web: www.lallamada.org Fui también a varios centros comerciales de la zona. En Eroski en Toledo me encontré con personas muy amables que me ofrecieron hacer una firma de libros en Navidad. Desde entonces he firmado libros en varias ocasiones y el trato que he recibido por los gerentes, los jefes de departamento y los empleados ha sido excepcional. No tengo más que palabras de agradecimiento. Una firma de libros en un hipermercado es un trabajo duro, pero igualmente es genial porque te permite estar en contacto con los lectores. No todo el mundo está dispuesto a hacerlo, pero a mi me parece una experiencia estupenda de aprendizaje y de humildad.

Desde que publiqué el libro todo mi esfuerzo está encaminado hacia el lector. Además de la novela quiero ofrecer un valor añadido. Intento mejorar cada día. Por ejemplo, he diseñado un curso online gratuito sobre la novela; cada semana envío un vídeo a los lectores explicando un capítulo del libro. Mando también una “newsletter” cada dos semanas intentando animar a los lectores a que pongan sus talentos en el mundo. Cuando compran el libro online intento que les llegue lo más rápido posible y en las mejores condiciones; alguna vez he llevado incluso el libro en persona. Además animo a todos los lectores a que me contacten y en las firmas de libros intento darles un detallito.

En resumen. Para mi es genial que alguien me compré la novela y compartir un poco de mi vida (la que va en el libro) con ellos. Esta es mi experiencia grosso modo como auto-editor. Espero que pueda servir de ayuda a los escritores que se planteen auto-editar. Sigo caminando con mucha ilusión y os invito a que me contacteis cuando queráis y me dejéis un comentario en la página web: www.lallamada.org

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